domingo, 15 de abril de 2012

Así como un chasquido de dedos, así de rápido me enamoré de ti.

Yo no elegí enamorarme de ti, pero sucedió.
Yo no elegí las noches en vela esperando un mensaje tuyo.
Yo no elegí estremecerme hasta el último rincón del cuerpo al escuchar tu risa.
No elegí adorar tu mirada.
No elegí los besos, los abrazos, las caricias y las ilusiones.
Yo no elegí esta sensación de poder volar cuando estoy a tu lado, pero sucedió y ahora son incapaz de imaginarme la vida sin ello.


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